Amarillo de Vincent y Theo.




Lo mejor del cine actual se hace en tv, hay más celuloide, culto y calidad en Mad Men, The Wire, Lost, Los Soprano o The Game of the Thrones que en las descafeinadas producciones de un Allen mochilero , un Eastwood del arte de vivir o un Scorsese de bajón.
Una nueva narración dispara la caja boba, a través de Mad Men se podría trazar un mapa de la mejor literatura norteamericana y la estética , ya el diario de Draper es un guiño al de Cheever.
Todo esto de la tv me viene cuando intento pensar y escribir mis impresiones de la encantadora y amarga película de Ana Katz ¨ Los Marziano ¨.
Al igual que la local Decaravana, Los Marziano siempre está al borde, pero no caen nunca, ambas reflejan un cierto costumbrismo televisivo que se actúa y se sostiene con lo físico y un humor que en el caso de Katz es amargo y se construye muy lentamente casi con nada de cariño, como la hermandad de grande.
Esa luz de tv que ilumina todo, que vuelve artificial lo más natural, esos cuerpos que no paran de moverse, esos amarillos que irradian alegría y horror al mismo tiempo podrían ser cualquier pintura de Gorriarena.
Emoción en estado puro, radicalismo dónde nada sobra y todo despierta miles y miles de interpretaciones, Katz al igual que Szifrón filman el mejor cine televisivo.
Un post aparte para el pozo y las inmensas actuaciones de Cortese, Puig, Francella y Morán.