Fluído Manchester.

Entre medio de un combustible ácido como Derrida, dónde se lee lo que quedó afuera, un poema de Casas para limpiar la mente, un vaso de agua para calmar la astringencia de un vino maderoso.

Un plástico transparente

Abrí la puerta y te estabas bañando.
Los vidrios empañados, el ruido del agua
detrás de las cortinas,
las cosas esenciales instaladas
fuera de la razón.
Me llamaste, acercaste la cara
y nos besamos a través del plástico
transparente: fue un instante.
Las parejas y las revistas literarias
duran casi siempre dos números.
Sin embargo, de a poco,
le fuimos ganando terreno al río:
días interminables en los que el caos
tomaba tu forma para envolverme mejor.

Y después volver a pintar.

Amarillo de Vincent y Theo.




Lo mejor del cine actual se hace en tv, hay más celuloide, culto y calidad en Mad Men, The Wire, Lost, Los Soprano o The Game of the Thrones que en las descafeinadas producciones de un Allen mochilero , un Eastwood del arte de vivir o un Scorsese de bajón.
Una nueva narración dispara la caja boba, a través de Mad Men se podría trazar un mapa de la mejor literatura norteamericana y la estética , ya el diario de Draper es un guiño al de Cheever.
Todo esto de la tv me viene cuando intento pensar y escribir mis impresiones de la encantadora y amarga película de Ana Katz ¨ Los Marziano ¨.
Al igual que la local Decaravana, Los Marziano siempre está al borde, pero no caen nunca, ambas reflejan un cierto costumbrismo televisivo que se actúa y se sostiene con lo físico y un humor que en el caso de Katz es amargo y se construye muy lentamente casi con nada de cariño, como la hermandad de grande.
Esa luz de tv que ilumina todo, que vuelve artificial lo más natural, esos cuerpos que no paran de moverse, esos amarillos que irradian alegría y horror al mismo tiempo podrían ser cualquier pintura de Gorriarena.
Emoción en estado puro, radicalismo dónde nada sobra y todo despierta miles y miles de interpretaciones, Katz al igual que Szifrón filman el mejor cine televisivo.
Un post aparte para el pozo y las inmensas actuaciones de Cortese, Puig, Francella y Morán.

La soledad y los bodegones.



La soledad es tan vieja y necesaria como los bodegones, pienso en la soledad que es elegida y no la que te elige. La que te elige te encuentra desprevenido como una cagada de paloma, que no se come.

La soledad te despliega un mundo por descubrir que sólo aparece con ese tiempo que no corre en la rutina, ese tiempo muerto que habita en el sótano y se asienta en la bodega.

La soledad se disfruta en una mesa con un plato que es antes un texto o un secreto, luego receta y al final una declaración de principios que se come casi siempre con papas.

La correcta ejecución de la soledad pide disciplina al igual que la buena cocina. Todo hecho artístico nace de la disciplina, y la cocina es creación solitaria. El mundo le debe a la disciplina y soledad de alguien, al menos a la del gran creador que nos imagino a nosotros.

Un buen bodegón es un relato malhumorado que se cocina con las manos que llegaron de los barcos para servirse generoso y con vermú.
La formación es : blanco, sartén, oficio y cocinero al fondo, marrón, malhumor y mozo al medio y naranja, tv, generosidad y soledad adelante.

En la novela de Auster ¨La música del azar ¨ el protagonista se sube a un coche para desaparecer y vagar sin destino alguno, el vehículo como santuario de protección e invulnerabilidad. Sentarse en la mesa de un bodegón es ese vehículo sin ruedas que nos linkea hacia adentro para acomodar los tantos con buen provecho.

Texto publicado para el sitio de el Circuito Gastronómico.
http://www.circuitogastronomico.net/noticias.php?id=129

Foucault y el lienzo.

El pelado deliró más con el rol vital de las imágenes del inconsciente que con las palabras, y éste con permiso de Don Diván Lacan no estaba estructurado como lenguaje.

“Detrás de todo
ojo que ve hay un ojo más tenue, tan discreto, pero tan ágil que, a decir verdad, su todopoderosa
mirada roe el globo blanco de su carne; y detrás de éste hay otro nuevo, luego otros más, cada
vez más sutiles, y que pronto sólo tienen ya como única sustancia la pura transparencia de la
mirada. Se dirige hacia un centro de inmaterialidad donde nacen y se anudan las formas no
tangibles de la verdad: el corazón de las cosas que es su sujeto soberano”

Genial
, y también nos dice :

“no se trata del fin de la filosofía, sino de que
la filosofía no puede recobrar la palabra, y recobrarse en ella si no es sobre los bordes de sus
límites: en un metalenguaje purificado o en el espesor de las palabras encerradas en su noche,
en su verdad ciega”

El vacio es un golpe con kick.



Hacer una crítica o plasmar un pensamiento en 140 caracteres es entrarle por afuera a las cosas, espiarlas. Es como en el tenis sacar con kick, acelerar allá arriba y lograr que la trayectoria sea arco y tenga un final preciso. Algunos escritores deberían haber solo tuiteado, leo con placer los arcos de @cayetanoasis ( Jorge Asis ) y espero ansioso los 140 de un Aira.
Ayer vi HANNA de Joe Wright ( el valiente que llevó a Ian McEwan al cine ) y estos son mis 140 :

@marianocuestas La confirmación de que Prada diseña uniformes y es para otro tiempo es el vestuario de Hanna. Cate Blanchett y la estética del frío.

@marianocuestas Esa paleta de azules con marrones viejos, y el blanco de la nieve muy Fargo al comienzo. Paño verde y pelo carmín. Hanna es arte.

@marianocuestas La música de Los Hermanos Químicos es ruidismo, contribuye a se fresco casi vintage y desolado. Hanna es una fiesta a los ojos.

@marianocuestas
Tampoco es casual que el verdugo de Hanna vista Sergio Tacchini, ya que esta es del grupo de Prada.

@marianocuestas Una película tan menor como Hanna me despierta ganas de escribir, incluso más que Déjame Entrar, de quien toma algo.

@marianocuestas Hanna, tipografía propia.